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Último día en el centro de prácticas (8/01/2026)

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Último día en el centro de prácticas (8/01/2026)

Hoy he vivido mi último día en el centro de prácticas, un cierre que ha sido tan significativo como sereno. Llegué un poco más tarde de lo habitual debido a una visita médica, y al entrar en el edificio ya percibí que algo había cambiado. El Departament d’Educació ha eliminado una línea educativa y las aulas han pasado de 14 a 21 alumnos. El contraste es evidente: más mesas, más movimiento, más ruido… una dinámica distinta que transforma inevitablemente el…
Hoy he vivido mi último día en el centro de prácticas, un cierre que ha sido tan significativo como…

Hoy he vivido mi último día en el centro de prácticas, un cierre que ha sido tan significativo como sereno. Llegué un poco más tarde de lo habitual debido a una visita médica, y al entrar en el edificio ya percibí que algo había cambiado. El Departament d’Educació ha eliminado una línea educativa y las aulas han pasado de 14 a 21 alumnos. El contraste es evidente: más mesas, más movimiento, más ruido… una dinámica distinta que transforma inevitablemente el clima del aula.

Al llegar me encontré con Cristina, la profesora de referencia. Pudimos conversar con calma sobre el proceso vivido, los avances, las dudas que surgieron en el camino y los últimos detalles antes de cerrar oficialmente mi estancia. Fue también el momento de despedirnos formalmente, un gesto sencillo pero cargado de reconocimiento mutuo.

Al entrar en el aula, M. me reconoció enseguida. A pesar del bullicio propio de la nueva organización, su mirada fue un punto de anclaje. Hoy me había propuesto despedirme de él con un abrazo, un gesto que solo tiene sentido cuando nace del vínculo y del respeto a su ritmo. Más tarde, en un momento tranquilo, fue posible. Ese abrazo sintetizó muchas semanas de acompañamiento, observación y pequeños logros compartidos.

Antes de marcharme, escribí dos correos: uno a Cristina, agradeciéndole su apoyo constante y compartiendo algunas líneas de intervención que pueden seguir siendo útiles para M.; y otro a Judith, la tutora del centro, para comunicar formalmente el cierre de las prácticas y agradecerle su disponibilidad y acompañamiento durante todo el proceso.

Ha sido un día gratificante y triste a la vez. Gratificante por todo lo aprendido, por la confianza recibida y por la oportunidad de formar parte, aunque sea temporalmente, de la vida del aula. Triste porque despedirse de un espacio donde una ha crecido profesionalmente nunca es sencillo. Me voy con la sensación de haber aportado y, sobre todo, de haber aprendido.

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4º fortalecimiento de autoestima y autoconcepto

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4º fortalecimiento de autoestima y autoconcepto

Este día, 18 de diciembre, se realicé una dinámica a la que llamé la botella de la autoestima. Consistía en llenar la…
Este día, 18 de diciembre, se realicé una dinámica a la que llamé la botella de la autoestima. Consistía…

Este día, 18 de diciembre, se realicé una dinámica a la que llamé la botella de la autoestima. Consistía en llenar la botella con cosas buenas que piensan ellos de si mismos y cosas buenas que le decían los demás, a su vez, en la papelera debían tirar cosas y pensamientos que pensaban ellos sobre si mismos o que en algún momento les haya dicho alguien,

He realizado la actividad de la botella y la papelera con el objetivo de trabajar la autoestima y el autoconcepto del alumnado, ayudándoles a identificar los mensajes positivos que reciben de sí mismos, de sus iguales y de su familia, y a diferenciar aquellos comentarios que les hacen daño o no son adecuados. A través de esta dinámica, se favorece la toma de conciencia de que las palabras tienen un impacto emocional y que no todo lo que se dice debe ser interiorizado, aprendiendo a rechazar los mensajes negativos y a quedarse con aquellos que les ayudan a sentirse valiosos y seguros. Además, la actividad permite reforzar la expresión emocional y promover habilidades básicas de protección emocional y establecimiento de límites.

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3º El semáforo de los límites

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3º El semáforo de los límites

En esta sesión hemos trabajado el cómo poder limites con la dinámica del semáforo. Día 16 de diciembre La dinámica del semáforo…
En esta sesión hemos trabajado el cómo poder limites con la dinámica del semáforo. Día 16 de diciembre La…

En esta sesión hemos trabajado el cómo poder limites con la dinámica del semáforo. Día 16 de diciembre

La dinámica del semáforo se utiliza como herramienta de educación emocional y de prevención de conflictos, ya que permite al alumnado identificar situaciones de riesgo o malestar, aprender a poner límites y desarrollar habilidades de autorregulación emocional. Además, facilita la comprensión de normas sociales y personales de una forma visual y adaptada a su nivel evolutivo, contribuyendo a mejorar la convivencia y el clima de aula.

Este grupo tiene bastante miedo y por eso me gusto hacerla, para que aprendieran a distinguir que situaciones les hacen daño o les incomodan, cuáles les generan duda y que situaciones son seguras y les hacen sentir bien.

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2º “La autoestima y l seguridad personal”

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2º “La autoestima y l seguridad personal”

Hola! Mi segunda sesión, el 11 de diciembre, del taller de intervención ha sido muy bonita, trabajamos, autoestima y la seguridad personal…
Hola! Mi segunda sesión, el 11 de diciembre, del taller de intervención ha sido muy bonita, trabajamos, autoestima y…

Hola! Mi segunda sesión, el 11 de diciembre, del taller de intervención ha sido muy bonita, trabajamos, autoestima y la seguridad personal del grupo para trabajar la identificación y expresión emocional. Se debe recodar que empecé a hacer estas intervenciones debido a una problemática con un alumno del grupo… tiene conducta disruptiva y agrede continuamente a todos, por eso los demás están bastante bajos de autoestima y no saben en qué refugiarse.

Por ello se van a introducir estrategias de autoprotección emocional y relacional sin señalar a nadie.

Empezamos expresando que nos hace sentir seguros y luego hicimos una dinámica de imaginarse que son árboles, un árbol solo es fuerte pero es más fuerte un bosque lleno de árboles, a su vez, se les explicó que cada árbol tiene sus cualidades y fortalezas.

Tras la explicación realizamos esta actividad: cada uno dibujo un árbol y los juntamos todos creando así el bosque protector para reforzar la cohesión y el apoyo entre iguales.

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MI TFM EN LAS PRÁCTICAS

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MI TFM EN LAS PRÁCTICAS

El pasado 15 de diciembre llevé a cabo un taller de escritura creativa en el centro donde realizo mis prácticas, una experiencia especialmente significativa ya que esta intervención se enmarca también dentro del desarrollo de mi Trabajo de Fin de Máster (TFM). De este modo, el espacio de prácticas se ha convertido no solo en un contexto de aprendizaje profesional, sino también en un escenario real de aplicación e investigación. El taller, titulado “Palabras que sienten: taller de escritura creativa…
El pasado 15 de diciembre llevé a cabo un taller de escritura creativa en el centro donde realizo mis…

El pasado 15 de diciembre llevé a cabo un taller de escritura creativa en el centro donde realizo mis prácticas, una experiencia especialmente significativa ya que esta intervención se enmarca también dentro del desarrollo de mi Trabajo de Fin de Máster (TFM). De este modo, el espacio de prácticas se ha convertido no solo en un contexto de aprendizaje profesional, sino también en un escenario real de aplicación e investigación.

El taller, titulado “Palabras que sienten: taller de escritura creativa para la expresión emocional”, tuvo una duración de dos horas y media y contó con la participación de entre 15 y 20 personas adultas con discapacidad intelectual, usuarias del centro socioeducativo. La propuesta partía de la idea de que la escritura, cuando se adapta y se acompaña adecuadamente, puede convertirse en una herramienta poderosa para la expresión emocional, la comunicación y la creatividad, favoreciendo además la cohesión grupal y el bienestar personal.

Los objetivos del taller se estructuraron en tres grandes ámbitos. Por un lado, se buscó facilitar la identificación y expresión de emociones, así como promover la autorregulación emocional a través de actividades narrativas accesibles. Por otro, se pretendía favorecer el diálogo, la escucha activa y la convivencia, generando un clima de confianza y respeto. Finalmente, el taller tenía un claro componente creativo, orientado a estimular la imaginación y la producción de textos propios en un entorno seguro y motivador.

La sesión se organizó en distintos bloques. En primer lugar, se realizó una bienvenida y activación emocional, donde los participantes pudieron expresar cómo se sentían mediante una “rueda de emociones” apoyada en pictogramas. Esta dinámica inicial permitió crear un clima de seguridad y anticipar el sentido del taller de forma clara y accesible.

A continuación, se desarrolló la actividad “Imagen que cuenta”, centrada en la expresión simbólica. Cada participante eligió una imagen y explicó qué le transmitía, apoyándose en la comunicación oral y visual. Posteriormente, se plasmó esa emoción o idea en una palabra o frase breve que pasó a formar parte de un mural colectivo, reforzando la sensación de pertenencia al grupo.

El núcleo del taller fue la actividad “Mi pequeña historia”, donde los participantes construyeron una mini-narración con apoyo de plantillas en lectura fácil y tarjetas con palabras inspiradoras. El acompañamiento se realizó desde un rol mediador, ofreciendo ayuda verbal y ejemplos sin dirigir el contenido, respetando en todo momento el ritmo y las decisiones de cada persona.

En el bloque de lectura compartida, quienes lo desearon leyeron sus historias al grupo. La dinámica de devolución positiva, basada en frases como “me ha gustado porque…”, favoreció la empatía, el reconocimiento mutuo y la validación emocional, aspectos clave tanto para el bienestar individual como para la convivencia grupal.

Finalmente, el taller concluyó con un cierre emocional, en el que los participantes expresaron cómo se marchaban mediante tarjetas con imágenes o palabras. Este momento permitió recoger sensaciones finales y cerrar la sesión de forma cuidada y respetuosa.

Durante todo el taller se tuvieron en cuenta adaptaciones y criterios éticos fundamentales, como el uso de apoyos visuales, la lectura fácil, la co-escritura cuando fue necesario y el respeto absoluto a los silencios y límites emocionales. En ningún momento se presionó a los participantes para compartir sus producciones, garantizando un entorno no evaluativo y seguro.

Esta experiencia ha supuesto un aprendizaje muy valioso dentro de mis prácticas, ya que me ha permitido diseñar, implementar y observar una intervención real, conectando teoría, práctica profesional e investigación académica a través de mi TFM. Además, ha reforzado mi convicción sobre la importancia de generar espacios de expresión creativa accesibles e inclusivos en contextos socioeducativos.

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Sesión 5: Razonamiento lógico-matemático

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Sesión 5: Razonamiento lógico-matemático

1. OBJETIVOS DE LA SESIÓN Desarrollar el razonamiento lógico a través de problemas tipo enigma. Fomentar la cooperación y el intercambio de…
1. OBJETIVOS DE LA SESIÓN Desarrollar el razonamiento lógico a través de problemas tipo enigma. Fomentar la cooperación y…
1. OBJETIVOS DE LA SESIÓN
  • Desarrollar el razonamiento lógico a través de problemas tipo enigma.
  • Fomentar la cooperación y el intercambio de ideas para resolver retos cognitivos.
  • Trabajar la tolerancia a la frustración ante situaciones de bloqueo.
  • Practicar la atención sostenida, la planificación y la estrategia con el juego de mesa Rummy.
  • Promover la comunicación clara y la toma de decisiones individual y en grupo.
2. DESARROLLO DE LA SESIÓN

La sesión comenzó con la resolución de dos problemas de razonamiento tipo enigma. El alumnado trabajó por parejas, teniendo que analizar la información disponible, descartar opciones, formular hipótesis y llegar a una solución conjunta. La actividad generó momentos de debate, reflexión y cooperación, permitiendo observar cómo cada participante aportaba ideas desde su propio estilo cognitivo. Al final, acabaron trabajando en equipo, olvidándose de las parejas.

A continuación, se jugó una partida al Rummy, un juego que requiere atención sostenida, flexibilidad cognitiva y planificación. El alumnado tuvo que organizar sus fichas, entender reglas, anticipar jugadas y adaptarse a los cambios del juego, lo que permitió trabajar funciones ejecutivas de forma lúdica y motivadora.

3. VALORACIÓN GENERAL DE LA SESIÓN

La sesión fue especialmente útil para trabajar el razonamiento lógico desde un enfoque constructivista, donde el aprendizaje surge del análisis, la discusión y la búsqueda conjunta de soluciones. Los enigmas permitieron observar cómo el alumnado gestiona la incertidumbre y la frustración, así como su capacidad para cooperar y comunicar ideas de forma clara.

El Rummy complementó la sesión reforzando habilidades como la planificación, la atención y la toma de decisiones, además del objetivo principal de la sesión, el razonamiento. El ambiente fue positivo y se evidenció una buena disposición para colaborar y aprender a través del juego.

Desde una perspectiva profesional, esta sesión me permitió reflexionar sobre la importancia de integrar retos cognitivos que combinen lógica, cooperación y regulación emocional. Considero que debo seguir promoviendo actividades que permitan al alumnado verbalizar sus razonamientos y construir soluciones de manera conjunta,  así como integrar más juegos de mesa en el día a día, por la cantidad de cosas buenas que aportan.

La intervención se desarrolló en coherencia con los principios de la LOMLOE y del Decreto andaluz 328/2010, que promueven una educación inclusiva, competencial y orientada al desarrollo integral del alumnado.

Esta entrada forma parte del seguimiento sistemático del programa de intervención desarrollado entre noviembre y enero.

Rummy - Juegos clásicos

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Hoy he sido profe formadora por un día… ¡Y ha sido increíble!

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Hoy he sido profe formadora por un día… ¡Y ha sido increíble!

Hoy he tenido la oportunidad de dar clase yo sola durante toda la jornada. No con mi propia programación, sino siguiendo la del centro, lo que hacía el reto aún más interesante: entrar en su dinámica, respetar sus ritmos y, al mismo tiempo, aportar mi propia manera de enseñar.Y honestamente… ha sido una de las experiencias más enriquecedoras de mis prácticas hasta ahora. Uno de los momentos más especiales ha sido cuando hemos hablado sobre la inteligencia artificial. Queríamos entenderla…
Hoy he tenido la oportunidad de dar clase yo sola durante toda la jornada. No con mi propia programación,…

Hoy he tenido la oportunidad de dar clase yo sola durante toda la jornada. No con mi propia programación, sino siguiendo la del centro, lo que hacía el reto aún más interesante: entrar en su dinámica, respetar sus ritmos y, al mismo tiempo, aportar mi propia manera de enseñar.
Y honestamente… ha sido una de las experiencias más enriquecedoras de mis prácticas hasta ahora.

Uno de los momentos más especiales ha sido cuando hemos hablado sobre la inteligencia artificial. Queríamos entenderla no como un tema lejano o puramente técnico, sino como algo que ya forma parte de nuestra vida. Hemos reflexionado juntos sobre sus usos, sus ventajas, y también sus peligros: desde cómo puede ayudarnos a crear, hasta la importancia de usarla con responsabilidad y sentido crítico.

Después, hemos pasado a la parte más creativa… y ahí es donde la clase se ha transformado por completo.

Hemos usado ChatGPT para inventar cuentos, escribir poemas e incluso crear letras de canciones originales. La emoción en sus caras al ver que sus ideas cobraban forma de inmediato ha sido indescriptible. Pero lo mejor ha venido después: hemos utilizado otra IA para convertir esa letra en una canción cantada.
Escuchar su propio “tema musical” fue como encender un interruptor de ilusión en todo el aula.

Ha sido un día lleno de aprendizaje, risas, curiosidad y creatividad.
Un recordatorio precioso de por qué estoy aquí, formándome, observando, enseñando y aprendiendo a la vez.

Salgo del día con la sensación de que la educación —cuando se abre a la innovación, a la imaginación y al corazón— puede ser realmente mágica.

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1º Sesión “Fortalecimiento de la autoestima y autovaloración personal”

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1º Sesión “Fortalecimiento de la autoestima y autovaloración personal”

Buenas! Mi intervención estaba basándose en el control emocional de los niños con TEA y como identificar las emociones, pero, debido a una problemática en el entro, una tutora me pido si podía hacer unas sesiones de autoestima, autocontrol, control y conocimiento de la ansiedad… por ello desde hace dos semanas estoy haciendo una dinámica con un grupo de 2º de primaria sobre ello. La primera sesión (9 de diciembre) consistió en conocer la autoestima y valorarnos a nosotros mismos.…
Buenas! Mi intervención estaba basándose en el control emocional de los niños con TEA y como identificar las emociones,…

Buenas! Mi intervención estaba basándose en el control emocional de los niños con TEA y como identificar las emociones, pero, debido a una problemática en el entro, una tutora me pido si podía hacer unas sesiones de autoestima, autocontrol, control y conocimiento de la ansiedad… por ello desde hace dos semanas estoy haciendo una dinámica con un grupo de 2º de primaria sobre ello.

La primera sesión (9 de diciembre) consistió en conocer la autoestima y valorarnos a nosotros mismos. Hicimos una actividad muy bonita en la que, después de hablar sobre que es la autoestima y cuando pensamos que nos desaparece pues a veces nos sentimos pequeñitos, debían apuntar en un papel cualidades de ellos mismos, si querían las podían decir en voz alta y los demás compañeros, añadirles cosas positivas. Ellos se lo apuntaban en primera persona y así iban creando su escudo protector para cuando se sientan decaídos o un poco tristes, puedan leer eso y acordarse de lo valioso que son. Fue muy bonito

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Mi papel como psicopedagoga durante la intervención

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Mi papel como psicopedagoga durante la intervención

A medida que avanzo en la intervención que estoy llevando a cabo en el centro, siento que mi papel como psicopedagoga en formación se ha ido transformando. Al principio, llegué con la sensación de tener que demostrar que sabía hacerlo, que podía dirigir un taller, sostener un grupo, aplicar técnicas adecuadas. Sin embargo, con el paso de las sesiones, he comprendido que la psicopedagogía real va mucho más allá de ejecutar un plan o cumplir un guion. Es presencia, es…
A medida que avanzo en la intervención que estoy llevando a cabo en el centro, siento que mi papel…

A medida que avanzo en la intervención que estoy llevando a cabo en el centro, siento que mi papel como psicopedagoga en formación se ha ido transformando. Al principio, llegué con la sensación de tener que demostrar que sabía hacerlo, que podía dirigir un taller, sostener un grupo, aplicar técnicas adecuadas. Sin embargo, con el paso de las sesiones, he comprendido que la psicopedagogía real va mucho más allá de ejecutar un plan o cumplir un guion. Es presencia, es escucha, es ajuste continuo, es capacidad de leer lo que ocurre incluso cuando nadie lo verbaliza.

Durante estos primeros cuatro talleres, he podido observar cómo mi rol se ha ido moldeando en tres direcciones principales: acompañar, interpretar y sostener. Acompañar ha sido, quizá, la tarea más visible: estar con el grupo, facilitar dinámicas, guiar actividades, hacer preguntas, ofrecer apoyo. Pero acompañar no es solo facilitar, sino estar disponible emocional y cognitivamente. He descubierto que, cuando me sitúo desde una presencia calmada, los chicos responden mejor; cuando yo estoy en calma, ellos confían más y se permiten explorar sus emociones.

Interpretar ha sido la parte más delicada. Como psicopedagoga, he descubierto que debo leer lo que pasa entre líneas: un gesto de tensión en las manos, la mirada hacia abajo cuando surge un tema difícil, un silencio que pesa más de lo habitual. Muchas de estas señales no se nombran, pero indican procesos internos muy significativos. He tenido que aprender a no precipitarme, a no intervenir por intervenir, sino a esperar, observar y actuar cuando es necesario. Este aprendizaje me está enseñando algo fundamental: la intervención psicopedagógica no es invasiva, sino respetuosa y atenta.

Sostener ha sido, para mí, la parte más transformadora. Sostener al grupo emocionalmente cuando aparece un recuerdo doloroso. Sostener a un alumno que se frustra y necesita un espacio seguro para bajar la intensidad. Sostener la mirada de alguien que no quiere hablar, pero que agradece que no lo fuerces. Sostener también mis propias inseguridades cuando sentía que una dinámica no estaba funcionando como esperaba. En este proceso he entendido que sostener no significa solucionar o rescatar, sino ofrecer un espacio estable donde los demás puedan procesar lo que sienten sin miedo a ser juzgados.

También he comprobado que mi papel no se limita al momento del taller. Antes de cada sesión, he tenido que anticipar posibles dificultades, adaptar materiales, pensar estrategias alternativas y revisar mis decisiones éticas. Después de cada sesión, he reflexionado sobre el impacto que he tenido en el grupo, sobre cómo mis palabras, mis gestos o incluso mis silencios han influido en la dinámica. Este ejercicio constante de autorreflexión me ha ayudado a crecer profesionalmente y a reconocer mis propias áreas de mejora.

A nivel ético, me he dado cuenta de que mi responsabilidad es enorme. No puedo pedir que compartan experiencias si no garantizo seguridad emocional. No puedo pedir que se respeten entre ellos si yo no soy un modelo de respeto. No puedo hablar de autoestima si no cuido la manera en que me dirijo a ellos. La coherencia profesional ha sido, para mí, un espejo imprescindible.

Y, aunque he vivido momentos de duda y de autoexigencia, también he experimentado momentos de conexión profunda con el grupo. He visto cómo se escuchaban entre ellos, cómo se atrevían a nombrar miedos, cómo construían normas desde la cooperación. En esos momentos, he sentido claramente cuál es la esencia del trabajo psicopedagógico: ofrecer herramientas para que las personas puedan comprenderse mejor, convivir mejor y cuidarse mejor.

Este proceso me está ayudando a construir una identidad profesional basada en la sensibilidad, la ética, la flexibilidad y el respeto por la singularidad de cada persona. Me está mostrando que el rol del psicopedagogo no es ser protagonista, sino facilitador; no es tener todas las respuestas, sino ayudar a otros a encontrarlas; no es dirigir desde arriba, sino acompañar desde un lugar horizontal y respetuoso.

Hoy, mientras escribo esta reflexión, siento que estoy comenzando a habitar ese rol. No desde la teoría, sino desde la experiencia viva. Y eso, al final, es lo que está dando sentido a todo este proceso de prácticas: descubrir quién soy como psicopedagoga cuando estoy delante de un grupo real, con personas reales, con historias reales. Descubrir cuál es mi manera de acompañar y cómo puedo seguir creciendo para hacerlo cada vez con más conciencia, rigor y humanidad.

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REFLEXIONES TRAS LOS 4 PRIMEROS TALLERES

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REFLEXIONES TRAS LOS 4 PRIMEROS TALLERES

Terminado el cuarto taller del plan de intervención que estoy llevando a cabo en el centro, siento la necesidad de parar, respirar y escribir. Aún queda por realizar el último encuentro, pero me parece importante recoger ahora, en este punto intermedio, todo lo que está emergiendo en mí y en el grupo. A veces, la práctica psicopedagógica no se entiende solo desde lo que hacemos, sino desde lo que observamos, lo que sentimos y lo que nos transforma mientras acompañamos.…
Terminado el cuarto taller del plan de intervención que estoy llevando a cabo en el centro, siento la necesidad…

Terminado el cuarto taller del plan de intervención que estoy llevando a cabo en el centro, siento la necesidad de parar, respirar y escribir. Aún queda por realizar el último encuentro, pero me parece importante recoger ahora, en este punto intermedio, todo lo que está emergiendo en mí y en el grupo. A veces, la práctica psicopedagógica no se entiende solo desde lo que hacemos, sino desde lo que observamos, lo que sentimos y lo que nos transforma mientras acompañamos.

Cuando empecé este proceso, tenía muy claras las necesidades detectadas en el grupo: dificultades emocionales vinculadas a experiencias pasadas de rechazo, baja autoestima, inseguridades ante la exposición pública y un uso poco consciente de las redes sociales. Sin embargo, una cosa es conocer una realidad en papel y otra muy distinta es encontrarse frente a frente con personas reales, con historias reales, con silencios que pesan y miradas que cuentan más que cualquier indicador.

El primer taller fue, para mí, una toma de contacto emocional muy intensa. Trabajar sobre la identificación de emociones puede parecer algo sencillo desde el exterior, pero cuando se trata de jóvenes que han aprendido a callar para sobrevivir, cualquier intento de pedirles que pongan nombre a lo que sienten se convierte en un acto de valentía. A pesar de la resistencia inicial, pude ver cómo poco a poco el uso de apoyos visuales, dinámicas de juego y el clima seguro fueron abriendo pequeñas grietas por donde empezó a asomarse su mundo emocional. Ese día entendí que no puedes pedir expresión si antes no construyes confianza.

En el segundo taller, centrado en la empatía y las relaciones, me encontré con algo que no esperaba tan pronto: la memoria emocional. Cuando un alumno revivió una situación de burla del pasado durante una dramatización, fue como ver de golpe todo aquello que había quedado oculto bajo años de silencio. Ese momento me enseñó que el papel del psicopedagogo no es únicamente guiar actividades, sino sostener, contener y acompañar la vulnerabilidad cuando aparece. Pude ver también cómo el grupo reaccionaba, cómo se miraban entre ellos, cómo se cuidaban sin que nadie se lo pidiera. Fue uno de los momentos más humanos del proceso.

El tercer taller, dedicado al uso de redes sociales, me conectó con otra realidad: la impulsividad y la necesidad de pertenencia. Para ellos, el mundo digital no es un espacio aparte, sino una extensión de su vida social. Y sin embargo, la falta de límites claros los coloca en situaciones de riesgo. Trabajar con ejemplos cercanos permitió que entendieran mejor la importancia de proteger su intimidad, pero también me dejó claro que este tema requiere continuidad. No basta una sesión: las redes evolucionan, los riesgos cambian y ellos necesitan acompañamiento permanente.

El cuarto taller, donde construimos juntos un decálogo de convivencia y normas para el uso seguro de redes, fue especialmente significativo. Pude observar cómo iban conectando aprendizajes previos y cómo transformaban conceptos abstractos en compromisos concretos. Para mí fue una confirmación de que las sesiones anteriores habían tenido eco. En sus propuestas aparecían términos como respeto, empatía, calma o responsabilidad digital. Escucharles debatir, defender ideas, negociar y llegar a acuerdos me permitió verles en una faceta más madura y consciente.

A nivel personal, estos cuatro talleres me están moldeando. Me he visto a mí misma dudando, reajustando dinámicas, respirando hondo cuando algo no salía como esperaba y sintiendo un profundo respeto por las historias que me estaban compartiendo. También he descubierto cosas de mí que no sabía: mi capacidad para adaptarme, la importancia de mis silencios, el valor de escuchar sin prisa, la necesidad de observar más allá de lo evidente. La práctica me está enseñando que la psicopedagogía va de personas, de vínculos y de tiempos. Y también de límites, de ética y de presencia.

Ahora, antes de cerrar el proceso con el último taller y de realizar la evaluación completa, siento que detenerme a escribir esto me ayuda a tomar conciencia de lo vivido. Me permite ordenar emociones, integrar aprendizajes y prepararme para la fase final del proyecto. A veces, reflexionar es también intervenir: me ayuda a ver mejor, a comprender con más profundidad y a actuar desde un lugar más consciente.

Sigo adelante con ilusión, respeto y una enorme gratitud hacia el grupo y hacia este proceso que, poco a poco, está dando forma a mi identidad profesional.

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