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TALLER 2: PONERSE EN SU LUGAR

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TALLER 2: PONERSE EN SU LUGAR

Proyecto: Educación emocional y acompañamiento digital tras experiencias de bullying en jóvenes con discapacidad intelectual. El pasado lunes 17 de noviembre llevé…
Proyecto: Educación emocional y acompañamiento digital tras experiencias de bullying en jóvenes con discapacidad intelectual. El pasado lunes 17…

Proyecto: Educación emocional y acompañamiento digital tras experiencias de bullying en jóvenes con discapacidad intelectual.

El pasado lunes 17 de noviembre llevé a cabo el segundo taller de mi proyecto, una sesión dedicada al desarrollo de la empatía y a la expresión emocional a través de una dinámica de role playing. El taller forma parte de la propuesta “Educación emocional y acompañamiento digital tras experiencias de bullying en jóvenes con discapacidad intelectual”, y se fundamenta en el enfoque restaurativo, la dramatización y la reflexión guiada como vías para promover una comprensión más profunda de las emociones propias y ajenas.

La actividad se apoyó en la idea de que ponerse en el lugar del otro es una competencia emocional esencial, especialmente para jóvenes que han vivido situaciones de conflicto o exclusión; y el role playing permite recrear experiencias de manera segura y simbólica, facilitando la toma de conciencia, la empatía y la identificación de emociones, al tiempo que favorece el diálogo sobre alternativas de resolución cooperativa.

El objetivo general de la sesión fue favorecer la toma de conciencia emocional y la expresión de sentimientos asociados a experiencias pasadas. Mientras que los objetivos específicos se centraron en desarrollar la empatía e identificar emociones en los demás y comprender su origen.

Durante el análisis previo se observó que los participantes presentan dificultades para comprender emociones ajenas, así como para resolver conflictos sin ayuda externa. Por ello, diseñé una sesión vivencial que permitiera experimentar distintos puntos de vista y reflexionar sobre ellos. El taller fue conducido por mí, como psicopedagoga en prácticas, junto con la formadora del programa. Se desarrolló en el aula polivalente, utilizando tarjetas de roles, sillas para las dramatizaciones y una pizarra para recoger reflexiones, sensaciones y acuerdos finales. La sesión tuvo una duración aproximada de 60-75 minutos, en un clima seguro y acompañador.

DESARROLLO DEL TALLER

Comenzamos con una breve introducción a la dramatización, explicando que representaríamos pequeñas escenas relacionadas con situaciones reales: momentos de exclusión, conflictos cotidianos, actitudes de ayuda o reconciliación. A partir de tarjetas de rol, cada participante asumió un papel: la persona excluida, el observador pasivo, el compañero que ayuda, o incluso el que ejerce comportamientos de acoso.

La experiencia fue muy enriquecedora y emotiva. Todos los alumnos participaron con ganas, mostrando una implicación que superó mis expectativas. Muchos estaban visiblemente ilusionados por “actuar” y compartir sus sensaciones; sin embargo, la actividad también removió recuerdos y emociones profundas vinculadas a sus propias vivencias previas de bullying.
Algunos reconocieron haberse sentido incómodos cuando les tocó representar el rol del acosador. Precisamente ese malestar fue un punto clave para trabajar, ya que permitió abrir un espacio sincero para hablar sobre responsabilidad, empatía y reparación.

Después de cada escena realizamos un diálogo guiado, reflexionando sobre preguntas como: «¿Cómo crees que se sintió tu personaje?» «¿Qué podrías haber hecho diferente?» «¿Qué te hubiera gustado que hicieran por ti en una situación así?»

El grupo compartió emociones, experiencias y propuestas de mejora. Se generó un ambiente de escucha muy respetuoso, donde cada intervención era valorada y acompañada. Fue especialmente significativo observar cómo identificaban emociones en los demás y ofrecían soluciones cooperativas desde su propia vivencia personal. La sesión concluyó con una puesta en común en la que recogimos en la pizarra ideas sobre cómo actuar de manera más respetuosa y empática tanto en el aula como fuera de ella.

Por motivos de protección de datos, no puedo compartir fotografías del role playing ni de los participantes durante la dramatización. No obstante, sí puedo dejar una imagen de la tabla final de reflexión, que recoge las ideas clave con las que cerramos la sesión.

Ha sido un taller intenso, emotivo y profundamente valioso. Una muestra de cómo, cuando se ofrece un espacio seguro y acompañador, los jóvenes son capaces de expresar, comprender y transformar sus emociones con una madurez sorprendente.

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TALLER 1: MI HISTORIA CON LAS EMOCIONES

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TALLER 1: MI HISTORIA CON LAS EMOCIONES

El lunes 10 de noviembre tuve la oportunidad de llevar a cabo el primer taller del plan de intervención psicopedagógica “Educación emocional…
El lunes 10 de noviembre tuve la oportunidad de llevar a cabo el primer taller del plan de intervención…

El lunes 10 de noviembre tuve la oportunidad de llevar a cabo el primer taller del plan de intervención psicopedagógica “Educación emocional y acompañamiento digital tras experiencias de bullying en jóvenes con discapacidad intelectual”, dentro del programa de Itinerarios Formativos de la Fundación Asindown.

Fue una sesión muy especial, no solo porque marcó el inicio del proyecto, sino porque permitió crear un espacio de confianza y expresión emocional en el grupo, un lugar seguro donde cada participante pudo comenzar a hablar de lo que siente y de cómo las experiencias pasadas han dejado huella en su vida.

El propósito del taller

El objetivo central de esta primera sesión era reconocer y expresar emociones, especialmente aquellas vinculadas a experiencias de exclusión, conflicto o acoso vividas en el pasado.
La actividad buscaba abrir el diálogo emocional de manera sencilla y accesible, utilizando recursos visuales (pictogramas, tarjetas de emociones y música suave) que facilitaran la identificación y verbalización de sentimientos.

Antes de comenzar, recordamos las normas básicas del grupo: respeto, confidencialidad y escucha activa. Quise remarcar que no estábamos allí para juzgar lo que sentimos, sino para comprendernos mejor y aprender a cuidarnos emocionalmente.

El desarrollo de la actividad

Iniciamos la sesión con una breve dinámica de bienvenida para romper el hielo.
Después, mostré diferentes tarjetas de emociones, cada participante eligió una o varias tarjetas que representaban cómo se había sentido en su vida ante diferentes situaciones, y poco a poco fueron compartiendo sus experiencias personales.

Fue un momento muy potente.
Algunos hablaron de situaciones recientes, otros recordaron momentos de la escuela o de relaciones pasadas.
El tema del bullying volvió a aparecer con fuerza, no porque se buscara directamente, sino porque sigue siendo una herida presente en muchos de ellos. Varios participantes contaron con sinceridad cómo se habían sentido cuando se rieron de ellos, cuando fueron ignorados o cuando otros no entendían sus diferencias.

En lugar de centrar la conversación en el dolor, tratamos de reconstruir esas vivencias desde la empatía y la comprensión, reconociendo lo valientes que habían sido al compartir sus historias y valorando su capacidad de resiliencia.

A lo largo de la sesión, fui registrando observaciones y apoyando cada intervención con validaciones emocionales (“eso que sientes es normal”, “muchas personas se sienten así después de pasar por algo parecido”).
Este acompañamiento permitió que la conversación se mantuviera en un tono emocional profundo pero seguro, y que los participantes sintieran que sus experiencias tenían valor.

El mural emocional

Como cierre, creamos entre todos un mural colectivo titulado “Mi historia con las emociones”.
Cada persona pegó su tarjeta en el mural y escribió una palabra o frase que representara su emoción principal: “Me sentí solo, pero ahora estoy bien.” “Antes me daba miedo hablar, ahora puedo contarlo.” “Estoy orgulloso de mí.», etc.

El mural quedó lleno de color, pero sobre todo lleno de autenticidad. Más allá de lo visual, fue una forma de dejar constancia simbólica de que cada emoción tiene un lugar, que todas son válidas y que compartirlas nos ayuda a crecer.

Valoración de la sesión

La participación fue excelente: todos los miembros del grupo se implicaron, incluso aquellos que al principio mostraban cierta timidez. El ambiente fue de respeto y curiosidad. Hubo momentos de emoción, de risa y también de silencio, esos silencios que hablan por sí solos cuando alguien se atreve a poner palabras a lo que antes dolía en silencio.

Desde el punto de vista profesional, esta primera sesión me permitió observar con claridad las competencias emocionales iniciales del grupo —cómo identifican, nombran y comparten sus emociones—, además de reforzar la confianza entre los participantes y conmigo como figura de acompañamiento.

También fue evidente que el tema del bullying sigue siendo un eje transversal que atraviesa muchas de sus experiencias y que, por tanto, deberá seguir trabajándose en los próximos talleres, especialmente en los dedicados a la empatía, la convivencia y el uso responsable de redes sociales.

Reflexión personal

Salir del aula al final de la sesión fue hacerlo con la sensación de que algo importante había ocurrido.
Habíamos dado el primer paso hacia un proceso de reparación emocional y de crecimiento compartido.
Cada historia, cada emoción nombrada, cada gesto de escucha fue un pequeño avance hacia la comprensión y el autocuidado.

Creo profundamente que la educación emocional no consiste solo en enseñar a reconocer sentimientos, sino en ofrecer espacios donde puedan ser acogidos sin juicio y transformados en fortaleza.
Eso fue exactamente lo que vivimos este lunes.

A continuación, dejo una foto de los materiales que utilizamos durante la sesión.
Por respeto al grupo, no muestro el mural colectivo “Mi historia con las emociones”, ya que contiene reflexiones y frases personales que los participantes quisieron mantener en privado.

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R3. Plan de intervención: una mirada visual a la planificación y la evaluación

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R3. Plan de intervención: una mirada visual a la planificación y la evaluación

Tras el análisis de necesidades realizado en la Fundación Asindown, diseñé un plan de intervención psicopedagógicacentrado en la educación emocional y el…
Tras el análisis de necesidades realizado en la Fundación Asindown, diseñé un plan de intervención psicopedagógicacentrado en la educación…

Tras el análisis de necesidades realizado en la Fundación Asindown, diseñé un plan de intervención psicopedagógicacentrado en la educación emocional y el acompañamiento digital tras experiencias de bullying en jóvenes con discapacidad intelectual.

En esta entrada comparto una infografía resumen que muestra la estructura general del proyecto: sus fases, los talleres diseñados, los recursos implicados y los instrumentos de evaluación utilizados.

El objetivo es facilitar una comprensión global y rápida del plan, destacando cómo se articulan las distintas etapas del proceso (desde la detección de necesidades hasta la evaluación de resultados) y evidenciando el enfoque inclusivo, vivencial y restaurativo que guía toda la intervención.

La infografía representa:

  • Las fases del proceso psicopedagógico.

  • Los talleres principales que componen la intervención.

  • Los recursos humanos, materiales y digitales necesarios.

  • Los instrumentos de evaluación diseñados para valorar el impacto emocional, social y digital del plan.

Esta representación visual pretende reflejar que un buen diseño psicopedagógico combina estructura y flexibilidad, teoría y práctica, planificación y emoción.

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R3: Educación emocional y acompañamiento digital: una respuesta psicopedagógica al bullying en jóvenes con discapacidad intelectual

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R3: Educación emocional y acompañamiento digital: una respuesta psicopedagógica al bullying en jóvenes con discapacidad intelectual

En mi experiencia en el área de Itinerarios Formativos de la Fundación Asindown, he podido observar cómo muchos jóvenes con discapacidad intelectual arrastran huellas emocionales profundas derivadas del bullying y la exclusión vivida en etapas escolares anteriores. Estas experiencias, aunque ya pasadas, continúan influyendo en su autoestima, en la manera en que se relacionan con los demás y en su forma de desenvolverse en entornos digitales. Durante el análisis de necesidades realizado en el centro, surgieron con fuerza tres aspectos…
En mi experiencia en el área de Itinerarios Formativos de la Fundación Asindown, he podido observar cómo muchos jóvenes…

En mi experiencia en el área de Itinerarios Formativos de la Fundación Asindown, he podido observar cómo muchos jóvenes con discapacidad intelectual arrastran huellas emocionales profundas derivadas del bullying y la exclusión vivida en etapas escolares anteriores. Estas experiencias, aunque ya pasadas, continúan influyendo en su autoestima, en la manera en que se relacionan con los demás y en su forma de desenvolverse en entornos digitales.

Durante el análisis de necesidades realizado en el centro, surgieron con fuerza tres aspectos clave:

  1. Dificultades en la gestión emocional y en la comunicación afectiva.
  2. Baja autoestima y escasa confianza social, a menudo relacionadas con experiencias de rechazo.
  3. Uso poco crítico y, en ocasiones, inseguro de las redes sociales, donde se reproducen dinámicas de exposición y comparación.

Estas observaciones me llevaron a plantear una pregunta central: ¿Cómo podemos acompañar a estos jóvenes para que comprendan sus experiencias de acoso, reconstruyan su bienestar emocional y aprendan a relacionarse de forma segura y empática en el entorno digital?

Una propuesta de mejora: el plan de intervención psicopedagógica

A partir de esta reflexión, diseñé un plan de intervención psicopedagógica titulado “Educación emocional y acompañamiento digital tras experiencias de bullying en jóvenes con discapacidad intelectual”.

El objetivo general es favorecer el bienestar emocional y social de los jóvenes, integrando la educación emocional con el aprendizaje de un uso responsable y consciente de las redes sociales. El plan propone una serie de talleres vivenciales que permiten reconocer emociones, desarrollar empatía, fortalecer la autoestima y aprender a convivir tanto en el aula como en los espacios digitales.

Ejes principales del plan:

  • Reconocimiento emocional: ayudar a los jóvenes a identificar y expresar lo que sienten, entendiendo que todas las emociones son válidas y forman parte del proceso de crecimiento.
  • Empatía y convivencia positiva: fomentar el respeto, la cooperación y la comprensión del otro a través de dinámicas grupales y role playing.
  • Alfabetización digital emocional: reflexionar sobre el impacto de las redes sociales en el bienestar y aprender estrategias para comunicarse con respeto y seguridad.
  • Autonomía personal y social: potenciar la toma de decisiones, la responsabilidad y la capacidad de pedir ayuda cuando se necesita.

Un proceso colaborativo y restaurativo

La propuesta ha sido validada por la tutora de prácticas de la Fundación Asindown y se enmarca en su modelo de atención centrado en la persona. Además, responde a un enfoque restaurativo y de acompañamiento emocional, que busca transformar las heridas del bullying en oportunidades de aprendizaje, comprensión y crecimiento.

El papel del/la psicopedagogo/a en este contexto no se limita a intervenir, sino que implica crear espacios de escucha, seguridad y reconstrucción emocional, donde cada joven pueda encontrar sentido a su experiencia y confianza en su propio potencial.

Hacia una mejora real y sostenible

Este plan no pretende ser una solución aislada, sino un paso hacia la construcción de entornos educativos más humanos, digitales y emocionalmente conscientes. Trabajar la educación emocional junto con el acompañamiento digital permite prevenir nuevas formas de exclusión, fortalecer la autoestima y avanzar hacia una inclusión auténtica y sostenible.

En definitiva, esta experiencia demuestra que la psicopedagogía puede ser un puente entre la reparación emocional y la inclusión social, ofreciendo herramientas para que cada persona, más allá de su discapacidad, pueda decir con orgullo: “Estoy aprendiendo a cuidar de mí y de los demás, también en el mundo digital.”

 

 

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R2. DETECCIÓN Y ANÁLISIS DE NECESIDADES DEL CENTRO

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R2. DETECCIÓN Y ANÁLISIS DE NECESIDADES DEL CENTRO

Durante estas primeras semanas de prácticas he tenido la oportunidad de conocer de cerca el funcionamiento de la Fundación Asindown, una entidad de referencia en la Comunidad Valenciana que trabaja desde hace más de tres décadas por la inclusión plena de las personas con síndrome de Down y discapacidad intelectual. Mi experiencia se desarrolla en el área de Itinerarios Formativos, cuyo propósito es facilitar el tránsito a la vida adulta y laboral de jóvenes y adultos mediante programas personalizados de…
Durante estas primeras semanas de prácticas he tenido la oportunidad de conocer de cerca el funcionamiento de la Fundación…

Durante estas primeras semanas de prácticas he tenido la oportunidad de conocer de cerca el funcionamiento de la Fundación Asindown, una entidad de referencia en la Comunidad Valenciana que trabaja desde hace más de tres décadas por la inclusión plena de las personas con síndrome de Down y discapacidad intelectual.

Mi experiencia se desarrolla en el área de Itinerarios Formativos, cuyo propósito es facilitar el tránsito a la vida adulta y laboral de jóvenes y adultos mediante programas personalizados de formación, entrenamiento en competencias laborales y desarrollo de la autonomía. En el marco del Prácticum de Intervención Psicopedagógica, uno de los principales retos consiste en detectar y analizar las necesidades reales del contexto profesional donde se realiza la estancia. Esta fase inicial constituye la base sobre la cual se diseñará posteriormente el proyecto de intervención. Con este propósito, he elaborado un trabajo de análisis que parte de tres acciones complementarias:

  • Entrevistas semiestructuradas a dos formadoras del área de Itinerarios Formativos.
  • Observación participante durante las sesiones formativas.
  • Análisis documental de materiales y programas internos de la fundación.

A partir de esta triangulación de información, he podido identificar necesidades significativas en el ámbito socioemocional, la autonomía personal, la colaboración familiar y el uso de recursos accesibles.

Asimismo, se ha elaborado un análisis DAFO que permite sintetizar las fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas del programa, ofreciendo una visión integral del contexto.

El PowerPoint que comparto a continuación resume todo el proceso de trabajo desarrollado hasta el momento:

  • La contextualización del centro y su misión educativa.
  • La fundamentación teórica y normativa que sustenta la intervención psicopedagógica.
  • La metodología empleada para la detección de necesidades.
  • Los principales hallazgos derivados de las entrevistas, la observación y el análisis documental.
  • El DAFO del área de Itinerarios Formativos, que integra los factores internos y externos del contexto.
  • Las conclusiones y una propuesta de intervención futura, centrada en la educación emocional, la autonomía personal y la implicación familiar como ejes de mejora.

Todo este proceso me ha permitido comprender en profundidad la complejidad de la intervención psicopedagógica en contextos reales, así como la importancia de partir siempre de una mirada contextual, participativa y basada en evidencias. Detectar necesidades no es solo una tarea técnica, sino una práctica reflexiva que implica escuchar, observar y comprender las múltiples dimensiones del entorno educativo. Comparto este PowerPoint con el objetivo de que mis compañeros puedan conocer el recorrido que he realizado hasta ahora, los aprendizajes adquiridos y las líneas de mejora que he identificado en la Fundación Asindown. Espero que sirva como ejemplo y punto de partida para seguir dialogando sobre cómo la psicopedagogía puede contribuir a construir entornos más inclusivos, humanos y transformadores.

A continuación, podéis visualizar la presentación completa:FUNDACIÓN ASINDOWN

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MIS PRIMERAS DOS SEMANAS

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MIS PRIMERAS DOS SEMANAS

Estas dos primeras semanas en la Fundación Asindown han sido intensas y muy enriquecedoras. Poco a poco voy conociendo mejor el funcionamiento…
Estas dos primeras semanas en la Fundación Asindown han sido intensas y muy enriquecedoras. Poco a poco voy conociendo…

Estas dos primeras semanas en la Fundación Asindown han sido intensas y muy enriquecedoras. Poco a poco voy conociendo mejor el funcionamiento del área de Itinerarios Formativos y la dinámica de los grupos con los que estoy trabajando. Estoy asistiendo dos días a la semana, lunes y jueves, lo que me permite observar distintos grupos y actividades, así como apreciar la continuidad del trabajo que se realiza con cada uno de ellos. Cada día aprendo algo nuevo, tanto a nivel profesional como personal, y siento que mi papel como futura psicopedagoga empieza a tomar forma a través de la observación, la participación y la reflexión sobre la práctica.

Lunes 20: competencias emocionales y perfil de restauración

Mi primer día comenzó con una sesión de competencias emocionales en la que vimos el cortometraje “El cazo de Lorenzo”, un recurso precioso para trabajar la empatía y la aceptación de la diversidad. Después del vídeo, las formadoras plantearon varias preguntas de reflexión:

  1. ¿Qué le pasa a Lorenzo?
  2. ¿Qué tiene él que no tienen los demás?
  3. ¿Qué cosas le cuesta hacer a Lorenzo debido a su cazo?
  4. ¿Cómo ven los/las demás a Lorenzo?
  5. ¿Por qué crees que las demás personas reaccionan así al verlo?
  6. ¿Qué podemos hacer para ayudar a alguien que es diferente a nosotros/as?
  7. ¿Quién le ayuda a Lorenzo al final de la historia? ¿Y cómo lo hace?
  8. ¿Qué mensaje crees que nos deja este cortometraje

Las respuestas fueron realmente interesantes: los alumnos identificaron con mucha sensibilidad la importancia de aceptar las diferencias, de ayudar sin juzgar y de valorar las capacidades por encima de las limitaciones. Fue una sesión muy emotiva que permitió a todos compartir experiencias personales y hablar abiertamente sobre cómo se sienten cuando alguien los trata de forma diferente.

Después tuvimos la clase del perfil de restauración, en la que trabajaron con su dossier de sala. Aprendieron vocabulario básico del sector —términos como comensal, rango, comandero, muletilla, gueridón, desbaratar, pinchar, lito…— y practicaron su pronunciación y uso en contextos reales. Me llamó mucho la atención cómo las formadoras adaptaban el ritmo de la sesión a cada alumno, ofreciendo apoyos visuales, ejemplos prácticos y pequeños refuerzos positivos.

Jueves 23: una jornada muy completa

Ese día fue especialmente variado. Por la mañana acudimos a una charla sobre Educación Social en la universidad, donde se habló sobre la intervención en contextos inclusivos y la importancia del acompañamiento profesional. Fue muy interesante ver cómo los alumnos se mostraban participativos y atentos, y cómo relacionaban lo escuchado con sus propias experiencias.

Más tarde, tuve la oportunidad de observar un estudio neurológico que se realizaba a algunas chicas con síndrome de Down. El estudio consistía en varios juegos de relación y memoria a través de una tablet, con el objetivo de prevenir el envejecimiento y la demencia en personas con esta condición. Me pareció una iniciativa muy valiosa, que combina la investigación científica con la mejora de la calidad de vida de los usuarios.

Para finalizar el día, asistimos a la clase de informática, en la que se les enseñaba a usar Canva para diseñar portadas. Los alumnos disfrutaron mucho experimentando con colores, tipografías e imágenes, y me sorprendió su creatividad. Además de ser una actividad útil y funcional, fomenta la autonomía digital y la expresión personal.

Lunes 27: nuevas actividades con el segundo grupo

Esta jornada estuve con el otro grupo de Itinerarios Formativos. Repetimos la sesión de “El cazo de Lorenzo” y, al igual que la vez anterior, surgieron reflexiones muy profundas. Es evidente que este tipo de materiales favorecen la educación emocional y el pensamiento crítico, ayudando a los alumnos a poner palabras a sus emociones y a reconocer las de los demás.

Después, continuaron con el perfil de restauración. En esta ocasión, realizaron prácticas con bandejas y vasos, simulando un servicio de restaurante. Cada alumno preparó un pequeño menú y luego practicamos la atención a cinco comensales, con un camarero que iba cambiando por turnos. La actividad fue muy divertida y educativa: permitió trabajar la coordinación, la atención, la motricidad y, sobre todo, la confianza en sí mismos. Todos lo hicieron genial, y se notaba el orgullo en sus caras al ver que eran capaces de hacerlo correctamente.

Jueves 30: competencias sociolaborales y reflexión sobre el bullying

En la última sesión de estas dos semanas volví con el primer grupo. Tuvimos una clase de competencias sociolaborales, centrada en la preparación de entrevistas de trabajo, especialmente simulando entrevistas para IKEA, que es uno de los lugares donde varios alumnos están realizando sus prácticas. Hicimos juegos de rol, se ensayaron respuestas y se trabajó la expresión verbal y no verbal.

Durante la sesión, surgió espontáneamente un tema muy profundo: el bullying. Uno de los chicos preguntó por qué en su antiguo colegio algunas personas le habían hecho bullying y por qué la gente sin discapacidad intelectual a veces no quería hablar con él. Sus palabras abrieron un debate precioso y muy emotivo. Los demás compañeros compartieron sus experiencias y reflexionaron sobre la importancia del respeto, la empatía y la inclusión. Fue un momento muy humano, en el que se evidenció la necesidad de trabajar las emociones y las relaciones sociales en todos los contextos educativos.

Reflexión final

Estas primeras semanas me han permitido conocer la riqueza y la complejidad del trabajo psicopedagógico en un entorno inclusivo. He comprobado la importancia de combinar la teoría con la práctica, de fomentar la autonomía desde la experiencia directa y de ofrecer apoyos adaptados a las necesidades individuales. Cada día me siento más integrada, y más convencida de que he elegido el camino profesional correcto. Los alumnos y las formadoras me han enseñado que la inclusión no es solo un objetivo educativo, sino una actitud diaria basada en el respeto, la paciencia y la confianza en las capacidades de cada persona.

Os dejo aquí el vídeo que trabajamos en clase: https://youtu.be/GUfa7p5qqa0?si=zpuPWwUO_G7L2p_D

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Recibimiento y primeros días en el centro de prácticas

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Recibimiento y primeros días en el centro de prácticas

Después de los nervios iniciales, los primeros días en la Fundación Asindown fueron una experiencia muy positiva. Me sentí acogida desde el primer momento, tanto por el equipo profesional como por los alumnos y alumnas. El ambiente del centro transmite cercanía, respeto y entusiasmo por lo que se hace, lo que facilita mucho la adaptación y el aprendizaje. Estoy realizando mis prácticas en el área de Itinerarios Formativos, donde se preparan a jóvenes y adultos con síndrome de Down y…
Después de los nervios iniciales, los primeros días en la Fundación Asindown fueron una experiencia muy positiva. Me sentí…

Después de los nervios iniciales, los primeros días en la Fundación Asindown fueron una experiencia muy positiva. Me sentí acogida desde el primer momento, tanto por el equipo profesional como por los alumnos y alumnas. El ambiente del centro transmite cercanía, respeto y entusiasmo por lo que se hace, lo que facilita mucho la adaptación y el aprendizaje.

Estoy realizando mis prácticas en el área de Itinerarios Formativos, donde se preparan a jóvenes y adultos con síndrome de Down y otras discapacidades intelectuales —como TEA, Asperger o síndrome de Noonan— para su futura vida laboral y social. Desde el principio he podido observar el compromiso de las formadoras, que acompañan a los grupos con una mezcla de profesionalidad y cariño que genera un clima de confianza y motivación.

Actualmente colaboro con dos grupos diferentes, cada uno con su propio ritmo, intereses y necesidades. En ambos casos, el objetivo es promover la autonomía y las competencias necesarias para la vida adulta. Las formadoras trabajan distintas áreas, como competencias emocionales, perfil restauración, perfil servicios, competencias sociolaborales, informática, etc., adaptando los contenidos a las capacidades y objetivos de cada participante.

Me ha sorprendido la diversidad de actividades y la metodología tan práctica y vivencial que emplean: dinámicas grupales, simulaciones de situaciones laborales, talleres de habilidades sociales, ejercicios de comunicación, etc. Todo está orientado a que los alumnos aprendan “haciendo” y se sientan protagonistas de su propio proceso.

Personalmente, estos primeros días me han reafirmado en mi vocación. Cada jornada está llena de pequeños momentos de aprendizaje y de afecto. Los chicos y chicas son un encanto: alegres, participativos y con muchas ganas de superarse. Me están enseñando tanto como yo intento aportarles. Termino esta primera fase de acogida con una sensación muy positiva. Me siento integrada en el equipo, motivada y con muchas ganas de seguir aprendiendo, observando y participando activamente en las sesiones para conocer más de cerca la intervención psicopedagógica inclusiva que caracteriza a Asindown.

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Mis expectativas y primeras impresiones sobre el Prácticum

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Mis expectativas y primeras impresiones sobre el Prácticum

En primer lugar, perdonad la tardanza, pero la plataforma FOLIO me estaba dando bastantes problemas; se quedaba bloqueada y hasta hoy no he conseguido que funcionara con fluidez. Hoy, por fin puedo subir mi primera aportación y comenzar este Diario de Prácticas, que afronto con mucha ilusión. Comienzo esta nueva etapa de mi formación con entusiasmo y con la curiosidad de conocer desde dentro la labor psicopedagógica en un contexto real. Mi período de prácticas se desarrolla en la Fundación…
En primer lugar, perdonad la tardanza, pero la plataforma FOLIO me estaba dando bastantes problemas; se quedaba bloqueada y…

En primer lugar, perdonad la tardanza, pero la plataforma FOLIO me estaba dando bastantes problemas; se quedaba bloqueada y hasta hoy no he conseguido que funcionara con fluidez. Hoy, por fin puedo subir mi primera aportación y comenzar este Diario de Prácticas, que afronto con mucha ilusión.

Comienzo esta nueva etapa de mi formación con entusiasmo y con la curiosidad de conocer desde dentro la labor psicopedagógica en un contexto real. Mi período de prácticas se desarrolla en la Fundación Asindown de la Comunidad Valenciana, una entidad sin ánimo de lucro que desde 1994 trabaja para mejorar la calidad de vida de las personas con síndrome de Down y discapacidad intelectual, promoviendo su inclusión educativa, laboral y social.

Antes de empezar, mis expectativas se centraban en poder observar cómo se concreta el acompañamiento psicopedagógico en la práctica, especialmente en el área de Itinerarios Formativos, donde se facilita el tránsito hacia la vida adulta y laboral. Me gustaría aprender cómo se diseñan los apoyos personalizados, cómo se evalúan las competencias de cada participante y de qué manera el equipo interdisciplinar trabaja de forma coordinada para fomentar la autonomía y la autodeterminación.

Durante los primeros días he podido percibir un entorno inclusivo y humano, donde cada decisión se toma desde una mirada centrada en la persona. El equipo profesional combina la profesionalidad con la cercanía, y cada acción refleja un compromiso real con la igualdad de oportunidades. Me ha llamado la atención la coordinación entre los distintos perfiles (psicopedagogos, orientadores, formadores, terapeutas…), así como la implicación de las familias y las empresas colaboradoras.

Desde una perspectiva ética, percibo cómo el código deontológico de la profesión se hace visible en la práctica diaria: el respeto por la dignidad de las personas, la confidencialidad, la cooperación interdisciplinar y el compromiso con la mejora continua. Esta experiencia me está ayudando a reflexionar sobre mi propia identidad profesional, a entender el valor del trabajo colaborativo y la importancia de adaptar la intervención a las singularidades de cada individuo.

Espero que esta experiencia me permita consolidar competencias esenciales del perfil psicopedagógico: la capacidad de diagnóstico de necesidades, la planificación de intervenciones ajustadas y la evaluación crítica de los procesos. También aspiro a fortalecer mi autoconfianza como futura profesional, integrando la teoría con la práctica y aprendiendo de los retos reales que plantea el trabajo con personas con discapacidad intelectual.

En definitiva, comienzo este Prácticum con la expectativa de crecer profesional y personalmente, contribuyendo con una mirada reflexiva, respetuosa y comprometida con la inclusión.

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